Ayahuasca

Ayahuasca en la Amazonía – Perú


Desde el descubrimiento de América y el intento de conquistar a sus pueblos, se inició una negación constante de los aportes culturales del Nuevo Mundo que podían ir en contra de las creencias religiosas e intereses que centraban la mirada de la humanidad occidental en ese entonces.
Gracias a su aislamiento del mundo moderno y en muchos casos, a la indiferencia de los gobiernos, la Amazonía peruana ha logrado mantener viva su tradición del uso adecuado de sus recursos.
Hoy, algunos de nosotros estamos mirando hacia la Amazonía con el suficiente entendimiento para valorarla. De repente, estamos interesados en saber porqué, mediante la ingestión de una bebida preparada en medio de la selva, se puede curar una enfermedad o simplemente, mejorar nuestra calidad de vida.
Debemos reconocer que el futuro de la humanidad está en gran parte en nuestras manos y en este caso, mucho depende de cuánto tiempo conseguiremos conservar la Amazonía en su estado original, para que podamos seguir accediendo a ella y aprender a aprovechar sabiamente lo que tiene para ofrecer.
En la actualidad, el mundo puede acceder a la Medicina Tradicional Amazónica que es un método adecuado para interpretar y utilizar ese enmarañado verde aparentemente caótico, pero que, en realidad, funciona como un laboratorio natural sin margen de error.

Brebe reseña de la planta maestra Ayahuasca

Se conoce como ayahuasca a las diversas infusiones enteogénicas que utilizan como componente básico la liana Banisteriopsis caapi que contiene inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs) o, en su caso, alguna otra planta que también contenga (IMAOs) como la Colaoriopsis caapi o la ruda Siria en sustitución de la liana. Incluso esta liana, Banisteriopsis caapi, será el componente único en algunos casos como por ejemplo el del género de ayahuasca usada para el ritual shuar del natemamo.

Si bien la liana será el componente básico de las infusiones de ayahuasca estas infusiones tendrán otros componentes vegetales, lo que dotará a las diversas ayahuascas de una gran variabilidad en su composición y perfil farmacológico. Uno de los preparados más comunes será la mezcla de la liana Banisteriosis caapi con Psychotria viridis, Chacuruna en uno de sus nombres nativos. También se puede encontrarla mezclada con la diplopteris cabrerana o chacopranga, o con la Mimosa hostilis. Estas plantas aportarían al preparado, en su caso, la molécula dimetiltriptamina o DMT. Si se atiende a la escasísima concentración de DMT que estas plantas aportan a la infusión resultante en comparación con los niveles estándar de psicoactividad probados para la ingesta oral del DMT se advierte la complejidad farmacológica de esta infusión y se comprenderá el por qué de su escasa toxicidad. Algo similar cabrá decir de los (IMAOs) ingeridos que, utilizados como antidepresivos en psiquiatía, requieren de un uso muy prolongado de cara a que puedan desplegar sus efectos. Con todo la variabilidad en la composición de las diversas ayahuascas será muy grande encontrándose en alguna de sus variantes el tabaco u otras plantas. El resultado es un brebaje farmacológicamente complejo y de escasa toxicidad empleado para rituales médicos y/o religiosos y en la medicina tradicional de los pueblos nativos amazónicos.

La liana del ayahuasca Banisteriopsis caapi contiene alcaloides del Grupo Harmala. Los principales son harmina (un principio activo al que antes de su clasificación oficial en 1939 se le llamó banisterín, yageína o telepatina debido a las propiedades telepáticas atribuidas a la ayahuasca), tetrahidroharmina (THH), y en bajas concentraciones también presenta harmalina. Este grupo de alcaloides no es exclusivo de las especies de Banisteriopsis, también se presenta en las semillas de la Peganum Harmala o ruda siria.

En quechua ayahuasca significa 'soga de muerto' por su etimología aya 'muerto, difunto, espíritu' y waska 'soga, cuerda', ya que en la cosmovisión de los pueblos nativos el ayahuasca es la soga que permite que el espíritu salga del cuerpo sin que este muera.
USOS
La ayahuasca tiene un origen milenario entre las culturas del Amazonia de Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil, siendo el grupo étnico de los Shipibo Conibo del Perú uno de los más importantes representantes de su uso y práctica en sus ceremonias y ritos de curación desde tiempos muy antiguos. Del mismo modo como resaltan las comunidades Inga y Kamsá en la amazonía colombiana por su importante uso del Yagé para la práctica etnomedicinal. Los chamanes o médicos shipibos (Junes, Onayas, Murayas y Mutsarawas por su rango) herederos del conocimiento ancestral de las diferentes mezclas, preparaciones y usos del ayahuasca, utilizan estas adiciones para diferentes motivos, determinando las plantas que agregan según el efecto u objetivo buscado, ritual, ceremonial o curativo.

El grupo étnico Shuar del norte y la frontera de Perú y Ecuador (Jívaros por como los llamaron los conquistadores españoles) también hacen uso de la ayahuasca pero con el nombre de "Natem" por los "Uwishin" (nombre del shaman Shuar).

La preparación varía según los grupos indígenas, las poblaciones y los médicos chamanes de cada población, guardando cada uno su secreto y habiendo diversas recetas con diferentes agregados.

El ayahuasca es pues la poción por excelencia del mundo Amazónico y nexo de unión entre diversas culturas que tienen en común el consumo individual o grupal de la ayahuasca con diversos fines, que abarcan desde lo curativo a lo que tiene un carácter espiritual o de revelación personal.

Es así mismo una herramienta que está mostrándose de gran utilidad en ciertas aproximaciones terapéuticas y de autoconocimiento, y está siendo estudiada desde hace tiempo por médicos, farmacólogos, psicólogos y psiquiatras de todo el mundo como herramienta para diversos problemas, con especial relevancia en ayudar a los sujetos a romper con los procesos y hábitos dañinos para sí mismos y para otros. De hecho su uso en tratamientos de desintoxicación y adicciones es un hecho en países como Brasil y Perú configurándose como uno de los tratamientos más punteros para las drogodependencias.

La ayahuasca ha mostrado ser una terapia muy efectiva en el campo de la psiquiatría y la psicología en el tratamiento de la depresión y la ansiedad así como los problemas de personalidad y la esquizofrenia. Problemas los cuales son los mismos que los médicos tradicionales nativos tratan solo que con otros nombres tales como el susto o el miedo. La compleja farmacología de la ayahuasca, muy relacionada con la sinergía existente entre diversos alcaloides, al tiempo que la escasa toxicidad demostrada por los diversos y ya numerosos estudios científicos que se van elaborando, es uno de los aspectos más relevantes de este preparado vegetal. La complejidad farmacológica y la escasa toxicidad estarán en la base del creciente interés que la ayahuasca despierta entre médicos, investigadores y terapeutas de todo del mundo y, paralelamente, también estará en la base del progresivo reconocimiento jurídico de sus usos en contextos tradicionales.

Actualmente en Perú y en todo el mundo se encuentran instituciones con equipos mixtos de chamanes nativos y médicos, psiquiatras y psicólogos que trabajan en conjunto las terapias con ayahuasca. Investigadores de medicina moderna como el doctor Rick Strassman M.D. han estudiado a fondo la forma y mecanismos de acción de los alcaloides activos de la ayahuasca y sus conexiones con la cosmovisión y religiosidad de los pueblos originarios de esta tradición y otras culturas del mundo como la egipcia, considerando imprescindible el nexo con la experiencia fisiológica y la experiencia espiritual que existe en los estados que provoca el ayahuasca y su alcaloide activo visionario (DMT). En su caso es la primera investigación seria y oficial hecha en Estados Unidos con una metodología científica y profesional. Actualmente se encuentra rodando un film en Perú y otras locaciones sobre este trabajo.

La ayahuasca es, así mismo, el sacramento de varias iglesias brasileñas, como el Santo Daime o la Unión do Vegetal, que se han expandido por Estados Unidos y Europa, con un uso adecuado y respaldado por la experiencia y las investigaciones del gobierno brasileño y americano. Estas instituciones religiosas, de corte sincrético e integradoras del complejo legado cultural amazónico en el que convergen lo puramente amazónico y lo cristiano, han constatado el progresivo reconocimiento de su actividad y práctica religiosa. Tal reconocimiento jurídico encuentra su base en el ejercicio de la libertad religiosa y en tanto expresión tradicional de la cultura amazónica.

La ayahuasca también ha sido declarada patrimonio cultural de Perú y Brasil para ofrecer mayor protección a la planta, a los ritos y a la cultura asociada a su uso. El uso de la ayahuasca en países como Perú, Brasil, Ecuador y Estados Unidos de América está amparado legalmente por el reconocimiento de sus usos tradicionales y religiosos en el propio marco que sirve el reconocimiento jurídico de los derechos de los grupos tribales nativos así como de instituciones religiosas como la Unión do Vegetal o el Santo Daime.